DECÁLOGO DEL CAZADOR, ¿UNA NECESIDAD?

Es raro el día en que no vea publicaciones realizadas por cazadores en redes sociales que perjudiquen la imagen del colectivo de cazadores ante el público en general. Muchas veces observo como este tipo de publicaciones son defendidas a capa y espada por otros cazadores alegando que no podemos entrar en conflicto entre nosotros.

Pues bien, somos nosotros los responsables de mostrar al resto de la sociedad lo que verdaderamente es la caza. Debemos cuidar muy mucho los contenidos si queremos lograr que la caza sea respetada y entendida.

La caza es respeto y va mucho más allá de abatir una pieza. Pongamos nuestro granito de arena y pensemos dos veces antes de publicar determinados contenidos que no muestran lo que verdaderamente es la caza. ¡No vale todo compañeros!

Muy en línea con lo que comentaba en la reciente entrevista de radio en el programa «El Morral del Cazador» (Click aqui para escucharla), me cruzaba en redes sociales con un escrito titulado: «Haría falta un decálogo del cazador».

Tras indagar en busca de su autor, llegué hasta Manuel Pedrosa, quien permitió que lo compartiéramos con vosotros. Creo que más de uno debería reflexionar al leerlo, pues como no me cansaré de repetir: somos los propios cazadores -en parte- los culpables de la imagen negativa que tiene el público en general de la caza. 

Por favor, cuidemos las formas y los contenidos.

Disfrutad del artículo.

G.Bravo

"Haría falta un decálogo del cazador"

Muchas veces he publicado escritos en defensa de los Cazadores y de la Caza Deportiva. Pero hay veces que uno tiene que hacer autocrítica, porque si no, esto se nos acaba. La muerte civil de la Caza vendrá poco a poco, no de golpe, pero de manera inapelable. Hoy nos reducen el cupo de tórtolas, mañana el de conejos, y pasado nos acortan la temporada de desveda.

Tenemos que crear y difundir un discurso claro a la sociedad, donde se nos identifique como defensores y cuidadores de la Naturaleza, como así ocurre en otros países (los de Centroeuropa, por ejemplo). Y para ello, lo primero que se impone es un cambio en nuestras maneras. Me refiero por ejemplo a no andar por el campo vestido de Rambo soltando tiros a diestro y siniestro. Abrir la escopeta o desacerrojarla si nos topamos con alguien en la jornada, saludando cordialmente. Que no nos vean como extraños armados que pasan por tu lado como un pelotón militar.

No exhibir piezas ensangrentadas o amontonadas sin respeto, sino correctamente emperchadas y expuestas dándole cierta valía y estética. En muchas zonas de caza europeas se les pone una ramita de hierba verde en la boca del animal abatido, en señal de respeto y agradecimiento.

Foto: Manuel Pedrosa

Tratar con cariño a los perros y que se vean sanos y educados. No mostrar en las redes imágenes de cuando sangran por su trabajo. Respetar escrupulosamente los cupos, las vedas, los horarios y terrenos de caza (más de una vez he visto gente pegando tiros a pocos metros de cortijos y viviendas). Recoger las vainas de los disparos,…

Y en tiempo de veda participar en actividades de conservación y gestión, si está a nuestro alcance. Que se nos vea cuidar el campo. Los primeros, ante las personas que, queramos o no, nos evalúan como colectivo.

Sé que la mayoría de los cazadores observan estas cuestiones y muchas más que se me escapan, pero desgraciadamente hay un alto porcentaje que tira la imagen de la Caza por el suelo a diario. Esta imagen hay que limpiarla y ponderarla una vez limpia. Incluso haría falta que Federación y otras asociaciones hicieran campañas sobre este tema.

Tal vez convendría repartir con la licencia de Caza un decálogo de comportamiento ejemplar. No solo se trata de observar las leyes escrupulosamente, sino presentarnos con un proceder e imagen que no chirríe ante las personas que comparten nuestro espacio, sino todo lo contrario.

En fin, quizás sea que me haya pillado pesimista, pero así lo pienso.

Saludos a todos y buena caza, en lo que queda de temporada.

Sobre el autor

Manuel Pedrosa Valverde es cazador fundamentalmente de caza menor, aunque también practica recechos de corzo y alta montaña.
Se hace acompañar de perros podencos andaluces en sus jornadas de caza, tanto a pelo como a pluma.
Es Juez Nacional de Podencos Andaluces y Manetos para pruebas de trabajo de la Federación Española y Andaluza de Caza.
Ha publicado el libro ‘El Podenco Andaluz en la Caza Menor’ (Editorial Otero).
Colaboró con varias revistas de caza (Perros de Caza, Trofeo, Ferdercaza,..) casi siempre con artículos sobre podencos.

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