Celo del jabalí: Curiosidades y recomendaciones

Ya está aquí el momento que todo esperista ansía durante el año: el celo del jabalí. La calma del monte se llena de sonidos guturales, gruñidos, chillidos y carreras. Como ocurre con otras especies, no hay mejor momento para dar caza a los astutos suidos que las semanas que dura el celo.

Menos conocido por el público  en general, el celo del jabalí es perfectamente comparable en espectacularidad al de los cérvidos. En mi opinión, no hay mayor adrenalina que escuchar los chillidos y gruñidos de dos macarenos en pleno combate por la titularidad de una piara.

Sorprendentemente, cuando hablo del celo a experimentados cazadores, me comentan que realmente no saben mucho sobre el tema y que rara vez han podido contemplarlo. Pues bien, os garantizo que la mayoría de grandes machos que he abatido en mi vida, dieron la cara en esta época.

Esta semana pasada del puente de la constitución, coincidiendo con la luna llena y los primeros fríos invernales, estallaba en dos de mis cotos segovianos mi época favorita: el celo.  Logré cobrar cuatro machos en cuatro días consecutivos de esperas en abierto, fallando otro más la segunda noche. Procedo a detallar ciertas curiosidades sobre esta época que espero os sean de utilidad.

¿Cuándo ocurre el celo del jabalí?

El celo depende enormemente del tiempo y las zonas. Teniendo en cuenta el refrán sobre la gestación del jabalí: «Tres meses, tres semanas y tres días”, podemos aproximar que el celo se da entre los meses de noviembre y diciembre. No me crucifiquéis, pues no es una ciencia exacta. He visto “medios celos” en otros meses, cobrando jabalíes en abril que perseguían cochinas como si de noviembre se tratase. Observando rayones recién nacidos en meses dispares como pueden ser julio o agosto (este año sin ir más lejos).

¿Cuáles son las señales?

Igual que detectamos la berrea por el ruido que inunda el monte, el celo del jabalí no es distinto. Debemos sentarnos en el campo y escuchar. Antes del celo, cuando las cochinas comienzan a estar altas (en mi zona suele durar un par de semanas), los machos se pelean constantemente por la titularidad de las piaras. Escucharemos gruñidos, chillidos y sonidos guturales a cientos de metros de los lugares de contienda. Estos sonidos se repetirán durante gran parte del celo, pues las cochinas tendrán varios pretendientes.

Dos machos se disputan una piara con hembras a punto de comenzar el celo. El que tiene la característica baba en la boca y gana la pelea lo abatí minutos después. Lo veréis más abajo. Grabado por Javi Martinez @Stalking TV.

El comienzo del celo...

En esta primera fase, observaremos como los machos más jóvenes bajan la guardia y dan la cara siguiendo a las piaras. Será frecuente observarlos persiguiendo a las hembras con el hocico pegado a sus cuartos traseros. No dudarán en enfrentarse a otros machos de su tamaño e incluso mayores. Alejándose finalmente tras perder la batalla.

Los grandes macarenos se dejarán ver más a menudo en esta época, pero generalmente los veremos de paso, tomando precauciones como durante el año. Su experiencia les dice que aún no están preparadas y simplemente pasa por allí para controlar la zona. Es común observarlos comiendo en los cebaderos junto a primales y hembras. Incluso observaremos como hacen algún acercamiento a las hembras. Éstas, únicamente en ésta época, los plantarán cara,  gruñirán e incluso morderán. No recibirán respuesta hostil por parte de los reyes del monte, llamémoslo cortejo…

Sábado 2/12/2017: Merodeaba cerca de la piara y se acercó a comer. Olía a las hembras pero, a diferencia de un macho de menor tamaño que vino junto a la piara, no intentaba montarlas. Sabía que no era el momento. Media hora antes había fallado un macho de menor tamaño que vino con una piara distinta.

Los jóvenes por el contrario, no se despegarán de las piaras, intentarán montar a las hembras y comerán más bien poco.

¿Cuándo daré con el gran macareno?

La segunda fase comienza con el verdadero celo. Las hembras están a punto de entrar en celo o ya están altas. Los machos grandes lo saben, toman posesión de las piaras y no permiten a ningún otro macho acercarse. Es aquí cuando tendremos mas posibilidades de cobrar el macho soñado.

Martes 5/12/2017: El jabalí del video anterior, dejó pasar un tiempo prudencial. Cuando acudió, un jovén cochino había tomado posesión de la piara. Tras la pelea tomó de nuevo el control.

Os pongo en situación del lance que se repite año tras año en mis esperas de esta época:

Siento el monte vibrar con las peleas de grandes machos que se disputan las piaras y con los gruñidos y chillidos de las hembras que en ocasiones no se dejan montar. Cuando cae la luz, las piaras salen a los llanos o comederos a carear. No hay piara a la que no acompañe un bulto de mayor tamaño que la media.

Generalmente encuentro dos situaciones: el macho sale directamente con la piara o, se retrasa debido a su desconfianza y permite que salgan antes. En pleno celo suelo observar la primera. El macho está montando, no se separa de la piara, lo veremos con el hocico constantemente pegado a los cuartos traseros de su dama, no comerá e intentará una y otra vez montarla.

En la segunda, el macho esperará en el borde del monte y dejará que la piara se adelante. Esto, y hablo por experiencia –la he liado más de una vez- propiciará la aparición de oportunistas de menor tamaño que sigan a la piara a una distancia prudencial para no sufrir los ataques de “el jefe”. Durante los minutos que tarde el macho dominante en confiarse y dar la cara, los oportunistas intentarán cubrir a las hembras.

La mejor solución, o al menos en mi opinión, es esperar y dejar que la piara entre al comedero o careé durante un tiempo prudencial. Incluso si observamos que el macho que intenta cubrir a las hembras tiene un tamaño considerable y vemos su boca. Puede que no estemos tirando al verdadero señor del monte.

¡No seas impaciente!

El sueño de todo esperista es cobrar más de un gran macareno la misma noche. Solo hay una época en la que haya logrado esto aparte del celo: las grandes extensiones de cereal o girasol del verano. Durante el celo, como decía antes, la gran mayoría de piaras va acompañada. A esto debemos sumar que la comida escasea y las esperas invernales suelen hacerse en cebaderos. Si tiramos un macho y permanecemos en el puesto, es muy probable que otras piaras acudan un tiempo después y logremos abatir más de uno. He logrado varios dobletes de grandes cochinos en una misma noche durante esta época en distintas zonas de la geografía española y en abierto. Llamadme loco, pero es así, seguro que más de uno habrá vivido lo mismo durante el celo.

¿Dónde debo buscarlos durante el celo?

Donde haya cochinas, hay machos. A diferencia de otras épocas en las que observo que los machos tienden a abandonar las zonas de gran densidad de piaras buscando la tranquilidad, durante el celo acudirán raudos en busca del amor.

Es curioso, uno de mis cotos linda con un cercón de cochinos. A diferencia de otro de mis cotos (los separan 10Km en línea recta), el celo no había estallado (o eso creía). Día tras día me colocaba en los cebaderos y veía como las piaras no traían machos. Escuchaba el monte hervir con peleas de machos, pero no lograba avistar ninguno.

Fue entonces cuando mi padre me dijo: “el cercón hijo, el cercón”. Ahí lo entendí todo, el olor de cientos de cochinas en celo del cercón era más atrayente que las tres discretas piaras que tenía controladas. Comencé a patear la valla con luna llena y lo comprobé, los machos “alambreaban” incansables intentando entrar al paraíso, se pegaban con los que había dentro y solo tenían ojos para las enlatadas hembras del cercón.

Con esto os quiero decir, no desistáis en la búsqueda de los machos, pues no hay mejor atrayente y aturdidor que la necesidad de prolongar la especie.

Jueves 7/12/2017: Una cochina estaba en celo, este gran macho venía pegado a ella. El resto de la piara entró directamente al cebadero. Mientras, él retuvo a la hembra unos cientos de metros por detrás en mitad del rastrojo. Lo dejé cumplir y durante 10 minutos observé el espectáculo del celo. Una vez había montado y espantado a un macho de tamaño considerable que se acercó por allí, lo abatí. La cara de mi padre en esta foto lo dice todo.

¿Qué propicia buenos resultados durante el celo?

Siempre que me preguntan el secreto para tener las manchas llenas de cochinos y poder disfrutar de las esperas, contesto lo mismo: Tranquilidad, tranquilidad y más tranquilidad. Los cochinos que se encaman en mis cotos no escuchan un solo coche, perro o cazador durante todo el año. Los caminos del centro del monte están prohibidos y solo los usamos en caso de extrema necesidad o por temas de vigilancia periódica. No se caza en mano la menor en las cercanías del monte y mucho menos la mayor al salto. Se organiza una montería cada X tiempo, únicamente cuando las manchas están para poder ser cazadas y las situaciones poblacionales son insostenibles. Hay temporadas de 3 años en las que no se cazan.

Además de esto, jamás se dispara sobre hembras o macho jóvenes. Quienes me conocen y cazan conmigo saben que mi advertencia siempre es la misma: ¡Hay que respetar!

Habrá quien discrepe, pero mi receta es siempre la misma: tranquilidad, comida, agua y respeto absoluto. Las piaras que observo durante todo el año, a las que pongo nombre y disfruto viendo crecer, son los artífices de los grandes machos del celo.

Espero que el artículo os sea de ayuda, seguro que algunos no estaréis de acuerdo o habréis vivido situaciones completamente distintas. Recordad que mis artículos se basan en vivencias, como ocurre con gran parte de la caza. No dudéis en comentar y debatir al respecto, se trata de que todos aportemos y crezcamos como cazadores.

Gracias por leerme como siempre.

¡Nos vemos en el monte!

Gonzalo Bravo

8 pensamientos sobre “Celo del jabalí: Curiosidades y recomendaciones”

  1. Hola Gonzalo, bonito e interesante tu relato.
    Ahora en broma, muy en broma eh, que quede claro que la gente se crispa enseguida.
    Es la primera vez que veo que alguien caza un jabalí antes del día que está echa la foto. Lo digo por la fecha que pones en la foto que estás con tu padre. Aún algún día hasta el jueves día 14, me temo que te has confundido de semana 😂😂😂😂.
    Un saludo Gonzalo.

  2. Mea encantado tu relato senota que tienes experiencia y sabiduría lo que a mi me falta espero seguir aprendiendo de ti gente como tu hace falta en el monte

    1. Hola Fernando,
      Muchísimas gracias por tu comentario y por leer mis artículos. Para mí es una gran alegría que lo que escribo te resulte Útil.

      Nunca dejamos de aprender. Todo cazador tiene cosas que aprender de otros y desde luego, todos los días aprende en el monte. Para eso hicimos esta web,para compartir experiencias y aprender los unos de los otros.

      Un abrazo fuerte.

  3. Pingback: ENTREVISTA CON EL MORRAL DEL CAZADOR - Me voy de caza

  4. Hola Gonzalo ,buenas tardes,me ha gustado mucho tu relato sobre el celo del jabali ,a ver si algun dia lo puedo llevar a cabo con algun cochino encelado,que en esta zona de la maragateria leonesa,el año pasado vi 16 jabalies ,antes de que se abriera la caza menor y este año 2019 un dia , un señor de cerca de mi pueblo,un dia que iba de paseo por la zona del monte ,conto mas de 19 jabalies ,entre grandes ,mediaños y rayones

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